domingo 22 de noviembre del 2009 | 12:00 hs

Triunfo y amenaza

Argentina acaba de dar un paso trascendental al despenalizar la injuria. Para quienes no están familiarizados con el concepto, expliquémoslo mejor. En nuestra legislación, si una persona ofende a otra, puede acabar en la cárcel. Es fácil entender que la relación entre falta y sanción es absolutamente desproporcionada. Uno de los protagonistas es herido en su honra; el otro, en algo muchísimo más trascendental, su libertad. Por ese motivo, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) –con motivo de una demanda que presentó el periodista Eduardo Kimel– solicitó a la Argentina que modifique su legislación pertinente, dejando como única posible sanción la reparación por daños y perjuicios.

Con esto los derechos humanos han obtenido en América Latina un gran triunfo, justo en momentos cuando en Ecuador, donde gobierna la misma corriente ideológica, se intenta infligirle una gran derrota a la libertad de expresión.


Un Estado puede ser agitado y conmovido por lo que la prensa diga, pero ese mismo Estado puede morir por lo que la prensa calle. Para el primer mal hay un remedio en las Leyes; para el segundo, ninguno. Escoged, pues, entre la Libertad y la Muerte.
Luis A. de Bonald

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